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De Carlota Gaite. Ntra. Sra. del Pilar de Madrid 
Esta actividad probablemente es desconocida para muchos; sin embargo, cada vez somos más los pilaristas que participamos en ella. Todos los años se organiza este encuentro religioso basado en la convivencia, que reúne a alumnos de primero de Bachillerato de diferentes colegios marianistas, en el que se alternan obras de carácter social y oración. Este año lo celebramos el penúltimo fin de semana de abril en el colegio San Felipe Neri de Cádiz, donde fuimos maravillosamente acogidos por alumnos y profesores. El viaje duró unas nueve horas y había quien no iba demasiado convencido. Al llegar allí nos llevaron a nuestras “habitaciones”, que eran clases habilitadas para que durmiéramos por grupos, y después de dejar las maletas y nuestras cosas, hicimos un par de juegos que nos sirvieron para conocernos y darnos cuenta de cómo, siendo diferentes, somos todos iguales. Después nos llevaron al salón de actos, donde nos explicaron en qué iba a consistir el Chaminando y cómo íbamos a organizarnos. Más tarde nos dividieron por grupos mezclando a gente de distintos colegios, y cada grupo recibía el nombre de cada uno de los oficios que se necesitan en la construcción de un puente (geólogos, ingenieros, albañiles...). El fin de semana se presentaba muy completo, lleno de actividades muy bien organizadas por nuestros anfitriones. El sábado, cada uno con nuestro grupo, hicimos una serie de actividades y juegos que nos sirvieron para darnos cuenta de las dificultades de otros países menos desarrollados, de problemas muy serios que nos afectan a todos como el calentamiento global, de las lacras de la sociedad como la discriminación de todas las índoles (de raza, de género...). Vimos también cómo pueden ser los medicamentos, son tan inaccesibles como necesarios en determinados sectores, y sobre todo entendimos lo poco que sabemos acerca de nuestro mundo y que la solución se encuentra únicamente en nuestras manos... En definitiva, buscamos un espacio para pararnos a pensar en todas aquellas cosas que, siendo tan importantes, las prisas de la rutina de cada día nos hacen pasar por alto. La tarde del sábado fue una gran experiencia muy importante para todos. Cada grupo visitó un centro social diferente como residencias de ancianos, asociaciones de discapacitados, etc. En ellas hicimos de voluntarios, ayudando en lo que podíamos o simplemente hablando con las personas que allí se encontraban y compartiendo con ellos nos contagiamos de su vitalidad y su ternura. Cada día acababa con una celebración en la iglesia del colegio, que nos servía para acercarnos a Dios, como reflexión o simplemente como una forma más de concienciarnos sobre nuestro deber con la sociedad. El lema del Chaminando 2007 fue “construyendo puentes”. Como sabéis, un puente significa la unión entre dos cosas que antes estaban separadas. En este Chaminando nos enseñaron y nos lanzaron a la construcción de puentes hacia realidades con las que nos encontramos “incomunicados”. Principalmente el lema se refería a unirnos con temas sociales con los que hasta ahora no estábamos demasiado familiarizados, como la pobreza, el hambre en el mundo, las guerras... y no solo temas tan mundiales, sino que también nos dimos cuenta de cuánto nos necesita la sociedad que nos rodea día a día, porque para mejorar asuntos tan importantes hay que empezar por lo que tenemos cerca. Pero la construcción de puentes no abarcaba solo este tipo de cosas... en aquel gran fin de semana, que fue muy corto en tiempo, pero muy largo en cuanto a lo que nos enseñó, se construyeron muchos más puentes a parte de los que se nos “pedían”. Se construyeron grandes amistades entre alumnos, monitores, voluntarios, profesores... que en una experiencia de convivencia como esta, se hicieron inseparablemente fuertes. Por último, también a nivel personal cada uno tuvo la oportunidad de pensar acerca de los puentes que hacen falta en su propia vida. Tanto los que fueron con ganas como los que no estaban muy convencidos, se fueron de allí con la sensación de haber aprovechado el fin de semana de una manera muy diferente, agradecidos y contentos con lo que habían vivido. No lo cambiaríamos por nada.
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